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EL nombre del Lipizzano deriva de su origen, Lipizza (Eslovenia). Sus orígenes los encontramos en el S.XVI. Los antepasados más directos del Lipizzano son los caballos Cársicos. Esta raza fue cruzada con caballos españoles, árabes, Klaudrub y napolitanos, dando origen a la raza que conocemos actualmente.
Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, Italia consiguió conservar un numeroso grupo de ejemplares de la raza Lipizzana. Desde hace 50 años, los blancos caballos lipizzanos son criados en pureza con gran fiabilidad y excelencia en la Empresa Experimental del Estado Italiano.
La alzada de estos caballos oscila entre los 155 y los 170 centímetros. Son, como vemos, caballos ligeramente grandes, al igual que su poderoso cuello, su ancho y profundo pecho, su músculos y larga espalda o sus extremidades potentes y bien equilibradas.
Aunque siempre se evoca al Lipizzano como un caballo de pelaje blanco o gris perla, realmente no es siempre así. Esta raza puede llegar a presentar el pelaje gris oscuro, marrón oscuro, negro o incluso pardo. Lo que sí es un hecho es que en su nacimiento su pelaje siempre es oscuro, y se van aclarando conforme avanza el tiempo.
Caballo noble y generoso, este potente caballo es muy inteligente y cooperativo, logrando alcanzar mucha compenetración con su jinete. Pero necesita atención y disciplina temprana y constante, porque de descuidarse ésta, puede tornarse un caballo indomable.
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