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Caballo originario de la región francesa de la Camargue, el camargués lleva el mismo nombre que su región de origen. La raza camarguesa es una raza muy primitiva. Tanto que se piensa que este caballo tiene un lazo muy estrecho con los caballos representados en las pinturas rupestres de las cuevas de Lascaux, también situadas en Francia.
Caballo presente en la región desde hace centenares de años, los vaqueros los utilizan para reunir los rebaños de toros salvajes. Estos caballos, conocidos como “caballos blancos del mar”, se alimentan a base de una dieta de pasto áspero y de agua salada, lo que les ha dado fuerza, resistencia y rudeza.

La alzad de estos caballos oscila entre los 135 y los 150 centímetros. Son caballos relativamente pequeños, llegando a pesar hasta los 400 kilos, aunque poseen la fuerza suficiente para ser montados por jinetes adultos. Su paso es alto, su galope rápido y poseen una habilidad muy característica, que es dar la vuelta en redondo con mucha rapidez. Por todas estas habilidades, los vaqueros de la zona los utilizan para reunir los rebaños de toros salvajes.
Aunque su pelo es blanco, todos los caballos camargueses presentan tonalidades grisáceas. No son blancos, ya que su piel es de color negro y solo el pelaje de los ejemplares adultos es blanco. Este pelaje al nacer es negro o marrón oscuro, pero al entrar en la adultez comienza a virar hacia el blanco.
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